Alternancia –
Revista de Educación e Investigación
www.revistaalternancia.org
ISSN:
2710 - 0936 | ISSN-L: 2710 – 0936
Vol. 5.
No. 9 | Julio - diciembre 2023 |
Páginas 77 – 87
Fundamentos
filosóficos de la Pedagogía Crítica de Paulo Freire
Philosophical Foundations
of Paulo Freire's Critical Pedagogy
Steeven
Andrés Moreira Cedeño
steeven.moreira@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0001-6696-4185
Investigador
independiente, Ecuador
Andrea
Eloisa Monroy Villón
andreamonvihotmail.com
https://orcid.org/0000-0003-1419-3731
Investigador
independiente, Ecuador
Leonora
Robertina Cevallos Velez
leonoracev31@hotmail.con
https://orcid.org/0000-0001-6207-2534
Investigador
independiente, Ecuador
Artículo
recibido en febrero 2023, arbitrado en marzo 2023, aceptado en mayo 2023;
publicado en julio 2023
RESUMEN
“Decir
una palabra verdadera es cambiar el mundo” Paulo Freire, quién fue educador,
político y filósofo que prendió la mecha de una revolución educativa que está
presente hasta hoy en día. En este breve
artículo, se encontrará reflexiones que están ligadas al pensamiento de Paulo
Freire y sus fundamentos desde la filosofía de la educación. Se expondrá la
historia y las experiencias que vivió Freire, y como las mismas fueron
detonante para la creación de una propuesta innovadora, la pedagogía critica,
que la realizo a partir de la observación y reflexión de los actores sociales
de la fecha. Este concepto, de pedagogía critica se abordará mediante una
revisión de ideologías, corrientes filosóficas y autores que debatieron,
complementaron y consolidaron la obra de Paulo Freire. Se presentará los
principales fundamentos de la filosofía de la educación junto a los tres
principales pensamientos de paulo freire, la concepción del oprimido y opresor,
referenciando una analogía entre el sistema educativo y el estado; la
deshumanización y alfabetización, indagando las acciones del oprimido y opresor
que conlleva a la deshumanización del hombre y como Freire propone el método de
la alfabetización para superarla ; la educación bancaria versus la educación
liberadora, buscando conceptos y referentes teóricos que nos explique estos
conceptos. Finalmente se concluirá con
una reflexión y critica de la realidad educativa que actualmente se vive.
Palabras
clave: Pedagogía
Crítica; Oprimido; Opresor; Educación Bancaria; Deshumanización
ABSTRACT
To say
a true word is to change the
world" Paulo Freire, who
was an educator,
politician and philosopher who lit the
fuse of an educational revolution that is present
to this day.
In this short article, you will find
reflections that are linked to the
thought of Paulo Freire and
its foundations from the philosophy
of education. The history and experiences that Freire lived will be exposed,
and how they were a trigger for the creation
of an innovative proposal, critical pedagogy, which I carry out from
the observation and reflection of the
social actors of the date. This concept of critical pedagogy
will be addressed through a review of ideologies, philosophical currents and authors who debated,
complemented and consolidated
the work of Paulo Freire. The main foundations of the philosophy
of education will be presented together with the
three main thoughts of Paulo Freire, the conception of the oppressed
and oppressor, referencing an analogy between
the educational system and the state; dehumanization and literacy, , investigating the actions of
the oppressed and oppressor that lead to the dehumanization
of man and how Freire proposes the method of
literacy to overcome it; banking
education versus liberating
education, looking for concepts and theoretical references that explain these
concepts. Finally, it will
conclude with a reflection and critique of the educational reality that is
currently being lived.
Keywords: Critical
Pedagogy; Oppressed; Oppressor; Banking Education; Dehumanization.
INTRODUCCIÓN
El
presente artículo tiene la finalidad de exponer y analizar el pensamiento de
Paulo Freire, para relacionar los fundamentos filosóficos de la pedagogía crítica
que propuso el autor brasileño. Partiremos indagando, cuáles fueron las
influencias que incidieron en la creación de la propuesta establecida en la
pedagogía crítica, abordando la historia y las causas, fenómenos o hechos que
motivaron a Freire a proponer una nueva forma de enseñar, a través del
desarrollo del pensamiento.
Se
expondrá el pensamiento de Paulo Freire, como educador, político y filósofo que
luchó para la libertad del pensamiento, del diálogo y del aprender con el otro.
Revisando su principal obra “Pedagogía del oprimido” y reflexionar ¿quién es el
oprimido?, ¿quién es el opresor?, ¿cuál es el pensamiento de Freire ante las
demás escuelas, corrientes y paradigmas educativos de la fecha? Por
consiguiente, se pretende abordar los fundamentos dialécticos y filosóficos de
la pedagogía crítica de Freire y como la misma, está presente en la
construcción de una nueva educación.
De la exposición teórica del pensamiento de
Freire, se invitará a la reflexión sobre el cambio de la práctica educativa,
siendo la misma una práctica dialógica, en contraste a la tradicional y
conservadora práctica de transferencia de información, es decir, lo que el
autor nombra como “educación bancaria”. Recordemos, en palabras de Freire todos
somos diferentes y, por lo tanto, todos sabemos y entre todos aprendemos.
El
oprimido y el opresor
En
la última década se ha escrito y debatido el pensamiento de Paulo Freire por un
sin número de pedagogos, filósofos e intelectuales de la materia, tomando las
ideas de Remolina (2013), Ocampo (2014), Alonso (2014), Cruz (2020) entre otros
para el desarrollo de este artículo. Freire fue un referente generador de
pensamientos controversiales a los ideales de los poderes hegemónicos políticos
y económicos, mismos que influyen en las diversas realidades educativas que se
enfrenta la educación actual. Por lo tanto, volver hablar de Freire es un acto
de conciencia social, de crítica liberadora y motivación activa que nos invita
a observar y pensar sobre el proceso que nos convierte en seres humanos que
luchan y se revelan para alcanzar una sociedad más justa.
Paulo
Freire (1921-1997) fue defensor y referente de la pedagogía crítica del siglo
XX, hasta la actualidad, siendo el principal referente pedagogo de
Latinoamérica. Por medio de él, se pudo reivindicar y mirar la educación desde
un enfoque centrado al ser y el aprender juntos. Sus obras han motivado y
encendido la mecha de cambio de diversos sistemas educativos, sin embargo,
¿cómo Freire llegó a esta reflexión, y creación de la pedagogía critica? Para
dar respuesta, debemos sumergirnos en la historia del autor, sus antecedentes y
conocer las causas y la realidad que vivió, el cual le motivó a la creación de
su propuesta.
Freire
nació en Brasil, en un pequeño pueblo llamado Recife que está ubicado a las
orillas de la Costa del Mar Atlántico. Proveniente de una familia de clase
media que vivió las secuelas de la esclavitud, que apenas había terminado antes
de su nacimiento, pero, que continuaba arraigada en las costumbres y en las
condiciones laborales y sociales que oprimía su forma de vida. De ese contexto,
Freire vivió en carne propia y observó las desigualdades, la injusticia y
condiciones que vivían sus convivientes.
Freire se
desarrolló profesionalmente en las décadas de los años 60, que se caracterizó
por la guerra fría que dividía al mundo en dos posturas políticas ideológicas:
el capitalismo y el comunismo. Durante este tiempo el mundo fue afectado por la
secuela de la pelea interna de las principales potencias económicas de aquella
fecha, Estados Unidos y la Unión Europea. Este conflicto desencadenó, en el
caso de Brasil, un ambiente social y político complejo por las diferentes
visiones tanto de izquierda y de derecha (Alonso, 2014). Aquí, Freire declaró abiertamente ser de
izquierda, lo que significa que compartió el principio de libertad política,
ideológica y social por el bien común de todos. Todas estas vivencias y las
diferentes realidades que transcurría en la formación de Paulo Freire le
permitieron reflexionar y pensar, ¿qué está mal?, ¿en qué se está fallando? Y,
en efecto, sus interrogantes tuvieron respuestas, se está errando en la
formación del hombre.
Sus
primeros inicios se basaron en la teología dialéctica, que a su vez originó la
teología de la liberación, ambas corrientes de comunidades eclesiales, el cual
su pensamiento consistía en atender principalmente a los pobres y que por medio
del evangelio se puede indagar las ciencias sociales y formar al ser desde el
hablar de Dios. Por otra parte, Freire partió de las ideas de la dialéctica
marxista, que consiste en una “praxis de la acción, de un cambio de la propia
relación con el mundo” (Hinkelarmmert, 2019, p. 126),
es decir, el pensamiento dialéctico marxista parte del entender, observar y
abordar los fenómenos y particularidades de la naturaleza y de la sociedad para
proponer una acción.
Estos dos
pensamientos, tanto de la teología de la liberación y la dialéctica marxista,
Freire empoderó ambas ideas y propuso una nueva corriente desde la criticidad y
la acción, determinando como objetivo superar las desigualdades de comunidades
rurales campesinas e indígenas de aquellas fechas. Es así que, Freire luchó por
medio de la educación, alfabetizando a sus coterráneos a través del desarrollo
del pensamiento, una práctica que motiva a desarrollar la crítica y autocrítica
de la realidad, con la finalidad de generar conciencia de los factores que
impiden tener una calidad de vida basada en la justicia. Esta praxis, conllevó
que Freire perciba la educación como un acto de amor, de compartir y buscar el
desarrollo en conjunto y la libertad de conocimiento y diálogo.
Freire a
partir de sus experiencias, crea diversas obras, siendo una de las principales
“La pedagogía del oprimido” la cual conllevó a generar la escuela de la
pedagogía crítica que gira en torno a su principal pensamiento, el que
manifiesta dos términos “oprimidos” y “opresores”. Pero ¿Quiénes son los
oprimidos? Y, ¿quiénes son los opresores? Alonso (2014) nos da respuesta a la
primera interrogante:
los oprimidos
son las personas que se han deshumanizado a consecuencia de la acción de sus
antagonistas: los opresores. Son aquellas personas que han sido convencidas de
que “son menos”, “valen menos”, “están menos calificadas” que sus opresores y
viven esa como su realidad, realidad que para ellos no puede cambiar, es
inmutable. (p. 20)
Los
oprimidos están sumergidos en la deshumanización, que se caracteriza por perder
la esperanza y la autoestima, valores fundamentales que conlleva al desarrollo
de la sociedad. Por lo tanto, el ser humano al perder estas cualidades genera
problemas sociales, debido que son más influyentes y se marca un pensamiento
donde su actuar en la sociedad es poco o nada relevante, tanto así, que llega a
pensar que en nada puede aportar para cambiar su realidad, a tal punto que se
justifica al decir, que es obra de Dios. Aquí radica también la incapacidad del
oprimido, que al desconocer o no ser consciente de su participación en la
sociedad, lo genera que el opresor domine y domestique a los oprimidos, e
incita el temor, el silencio y la obediencia.
La
filosofía de la educación de la edad media estaba predominada por corrientes
filosóficas religiosas, se establecía un pensamiento cristiano, que por medio
de las escrituras se enseñaba a través del temor a Dios y por ende a la
iglesia. En esta edad histórica también se caracteriza por la influencia de los
padres de las iglesias tales como San Agustín y Santo Tomas de Aquino que
hicieron misiones evangelizadores y educadoras mediante la enseñanza de la fe,
obediencia y sumisión, esta edad, también dio el paso a un nuevo pensamiento
que fue incitado por Guillermo de Ockham quien puso a manifiesto su descontento
ante la iglesia, él pensaba que la educación debe darse desde la ciencia y la
filosofía, pilares fundamentales en el desarrollo de la sociedad moderna.
Los
oprimidos vienen caminando y están presente en toda la historia del hombre,
aunque esto no signifique que la Iglesia y las corrientes religiosas fueron las
primeras en ser opresores, pero, si demostraron que en su tiempo lo fueron y
limitaron el auge del conocimiento. A pesar de aquello, de un status ya
establecido, los opresores incitan la deshumanización, el pensamiento de un
opresor se basa en el poder, este puede ser económico, político, o jerárquico,
poder que le permite doblegar a los demás, cometer actos de injusticias o
formar al hombre según los intereses y necesidades que el mismo poder amerite.
El
opresor sabe que el pensamiento del oprimido es fácil de manipular,
principalmente cuando la escuela es un centro de adoctrinamiento y no de
enseñanza. Aquí Freire (1971) invita a una conciencia humanista por medio de la
pedagogía para superar este evento, manifestando que:
La
pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora, tendrá, pues,
dos momentos distintos, aunque interrelacionados. El primero, en el cual los
oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en
la praxis, con su transformación y, el segundo, en que, una vez transformada la
realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la
pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación. (p. 34)
Por otra
parte, el opresor hace que el oprimido tenga pensamiento de sumisión y
agradecimiento continuo hacia él, pensando que cualquier obra realizada es un
acto de benevolencia para ser digno de aplaudir y alagar, mas no un acto
recíproco y de compromiso social. Un claro ejemplo, que nos manifiesta Freire
es en los sucesos de la política, el pueblo agradece la obra de un alcalde,
ministro, u otras autoridades han realizado, sin reflexionar que es obligación
de esa autoridad realizar obras que beneficien la calidad de vida del pueblo,
por otro lado, las autoridades creen ser merecedores de actos de reverencia por
cumplir dichas obras.
Es
importante relacionar el concepto de opresor con las características de la
filosofía moderna. En esta etapa, a diferencia de la filosofía media, se centra
en el estudio del sujeto, cuyas bases de referencia fueron las ideas de la
antigua Grecia y la meta era, que la educación debía forjar al hombre desde el
hombre como ser propio y vivo que transmite cultura y conocimiento. A su vez,
esta etapa se caracterizó por predominar las corrientes del racionalismo y del
empirismo, la deshumanización estaba presente y defendida por Hubbe que con su frase célebre: «homo homini
lupus», que el humano es cruel y egoísta por naturaleza y que las normas nacían
para moldear al ser humano y lograr un ser civilizado, demostraba que la
deshumanización tomaba aún más fuerza, por medio de la industrialización y el
descubrimiento de nuevos conocimientos que eran compartidos de manera
jerárquica. A la final, se cumplió el objetivo de transmitir la cultura la cual
aún estaba dominaba por opresores.
Fundamentos
para superar la deshumanización
Freire
propone un cambio a la educación y centrarnos en que el oprimido exprese su
libertad, se comunique, dialogue sin miedo y aprenda que todo acto debe ser
desinteresado y por el bien de todos, al contrario de lo tradicional que es ser
sumiso, recibir, memorizar y agradecer las obras de los opresores. Es así, que
la pedagogía del oprimido “busca la restauración de la intersubjetividad,
aparece como la pedagogía del hombre. Sólo ella, animada por una auténtica
generosidad, humanista y no “humanitarista”, puede
alcanzar este objetivo” (Freire, 1971, p. 35).
Por el
contrario, la pedagogía tradicional parte de los intereses egoístas de los
opresores, egoísmo camuflado de falsa generosidad, hace de los oprimidos
objetos de su humanitarismo, mantiene y encarna la propia opresión. En este
punto, la propuesta de Freire es una segunda voz de Ockham, que pone nuevamente
a la vista de todos: la realidad social y educativa que estamos sumergidos y,
esta misma proviene desde los cimentos y pilares de nuestra sociedad, y que hoy
en la actualidad, aun se sigue luchando para superarlas.
Freire
diagnosticó el primer paso para superar la deshumanización, el cual es la
alfabetización del sujeto por medio del respeto, la dignificación y el ejemplo.
La alfabetización no como un proceso de aprender a leer y escribir si no más de
aprender la palabra. Al respecto Cruz (2020) destaca que “el proceso de
alfabetización implica observación, diálogo crítico en equipo, registro,
análisis, diseño y construcción colectiva del programa y evaluación constante
del proceso” (p. 200). En este punto, reflexionamos y tomamos palabras de
Freire y Cruz y se delimita que alfabetizar no es enseñar a repetir palabras,
memorizar o procesos mecánicos de lectura y escritura, sino es aprender la
palabra como sujeto, como acciones que problematizan y necesitan ser
transformadas por medio del diálogo y la praxis.
Por medio
de la palabra el hombre recupera su destino y lo convierte en un proyecto con
situaciones a superar, es decir, dejar a lado la visión fatalista que impone el
opresor, “el hombre emerge y escribe su propia historia, él con los otros se
pronuncia de manera crítica, se hace participe activo en la creación,
valoración y difusión de su cultura y de su historia” (Cruz, 2020, p. 201).
Freire, nos brinda la alfabetización como método liberador y deshumanizador,
teniendo en cuenta que este método es un acto de diálogo crítico mediado por la
observación del mundo y la participación activa del hombre.
En la
educación el docente asume el rol de alfabetizador, pero aquí es importante que
el educador este consciente de su mundo, de sus realidades particulares y
generales. Esta acción, Freire le llamó lectura del mundo o palabramundo
(Freire, 1989). Para Covarrubias (1995)
citado en Cruz (2020) menciona que “la lectura del mundo no es una lectura del
mundo individual, es una lectura que considera a los otros, otros que me
conforman y que son conformados por mí, por nuestras lecturas” (p. 201).
Por otra
parte, Remolina (2013) destaca que este término es “una relación entre lenguaje
y realidad concebida a través del respeto por la unidad dialéctica entre teoría
y práctica “(p. 225). Aquí hacemos una reflexión y nos damos cuenta que este
pensamiento tuvo un inicio en la antigua Grecia, con el pensamiento de Sócrates
que dio origen a la dialéctica. Reale y Antisere
(2010) menciona que la filosofía socrática impulsó el diálogo como un método
para buscar conocimiento entre pares, el diálogo para despertar la curiosidad y
el pensar. Para Sócrates, el ser humano nace con conocimiento y es necesario
dialogar para recordarlo. Este pensamiento dio paso a la dialéctica y a un sin
número de debates y nuevas corrientes y enfoques que marcaron la historia y
cimientos de lo que hoy en día se sigue hablando de la filosofía de la
educación.
Para
Freire el alfabetizar se dio como un medio de revolución, de aprender y
equilibrar la deshumanización del hombre. Freire se dio cuenta que, en su
realidad, los niños, jóvenes y adultos vivían oprimidos, sumergidos en
desventajas y desigualdades. Un claro ejemplo es el relato de su experiencia al
momento de implementar su plan de alfabetización en el año 1946 en su natal
pueblo y luego en distintas zonas rurales por más de una década. Este plan fue
pensado desde un punto opresor para dar un acto de benevolencia y enseñar a
escribir y leer como un acto más de opresión, sin embargo, Freire escondió el
verdadero objetivo, que fue concientizar y enseñar las realidades del oprimido.
Recordemos que en aquella época la educación era privilegiada y que aprender a
leer y escribir era para pocos.
Freire se
enfocó a enseñar por medio del diálogo las realidades que vivían los oprimidos
en aquel momento, relacionando el entorno y una educación activa y libre. En
este pensamiento de Freire se ve fusionado con dos corrientes filosóficas que
él seguía, naturalista y pragmático. Para Aguilar (2020) menciona sobre el
enfoque naturalista lo siguiente:
Este
enfoque sostiene que el universo está compuesto por procesos naturales, con lo
que afirma que el ser humano es inocente, autosuficiente y bueno por
naturaleza; al igual que el realismo pedagógico el conocimiento se abstrae de
la experiencia obtenida por los sentidos. Este enfoque sostiene que el objetivo
de la educación es educar a los niños siguiendo el proceso natural para lograr
el perfeccionamiento en la sociedad. (p. 102)
El
enfoque naturalista representado por Jean-Jacques Rousseau (1712- 1778)
implementó la primera idea del maestro como facilitador, parecido al papel de
alfabetizador, donde el docente guía al estudiante a despertar su sed de
conocimiento. Estas primeras líneas, evolucionó a una nueva tendencia la cual
es la educación liberadora. Soëtard (1994) citado en
Prieto y Arango (2017) menciona que Roisseau pensó en
la educación como la nueva forma de un mundo que había iniciado un proceso
histórico de dislocación. Mientras sus contemporáneos se dedican a ‘fabricar
educación […] “el niño no habrá de ser otra cosa que lo que debe ser: ‘vivir es
el oficio que yo quiero enseñarle, al salir de mis manos no será, lo reconozco,
ni magistrado, ni soldado, ni sacerdote: antes que nada, será hombre’” (p.
172). Desde este punto, Freire vincula el entorno, la naturaleza como primer
punto en común y medio de interrelación y generación de diálogo.
Dentro
del enfoque pragmático citamos nuevamente a Aguilar (2020) quien nos dice que
este enfoque tiene como finalidad alcanzar una educación social, es decir,
lograr que el educando socialice, sea libre y transmita conocimiento. Aquí
podemos recurrir al padre de este enfoque, quién fue Jhon
Dewey (1859- 1952), el autor direcciona dicha teoría a la educación.
La
educación es así un proceso de estimulación, de nutrición y de cultivo.
Todas
estas palabras significan que aquélla supone una atención a las condiciones del
crecimiento. Hablamos también de levantar, elevar, edificar palabras que
expresan la diferencia de nivel que la educación aspira a salvar.
Etimológicamente, la palabra educación significa justamente un proceso de dirigir
o encauzar. Cuando tenemos en cuenta el resultado del proceso hablamos de la
educación como de una actividad estructuradora, moldeadora, formadora, es
decir, de una estructuración según la forma normativa de la actividad social.
(Dewey, 1998, p. 21)
Dewey, al
igual que Freire, tiene la visión que la educación es un medio regularizador.
Dewey en sus ideas complementa que el rol del docente es de guía y que este
papel es superficial si no se reconoce al profesor en un papel de tutela,
además de reconocer a la familia como un medio fiscalizador y primer educador.
Tan
evidente es, en efecto, la necesidad de enseñar y aprender para la existencia
continuada de una sociedad [...] Las escuelas son, en efecto, un método
importante de la transmisión que forma las disposiciones de los seres
inmaduros: pero son sólo un medio y, comparado con otros factores, un medio
relativamente superficial. (Dewey, 1998, p. 15)
Dewey
invita a la reflexión y mantiene que la escuela es un medio superficial si no
se logra reconocer la necesidad y función de la educación, y esto se hace por
medio de la libertad, de la práctica, de la convivencia y del aprender en
conjunto. Al decir aprender en conjunto Dewey incluye a la sociedad, a la
familia y al contexto que rodea la escuela. La labor del docente debe ser
complementado por la familia. En este punto, Freire encontró un reto, ¿cómo sus
estudiantes practicarían lo aprendido con sus familias y con el contexto,
cuando la misma desconocía y vivía en temor?, ¿cómo sus estudiantes serían
partícipes de una educación libre, si la misma está secuestrada por los
maestros?, ¿qué deben hacer sus estudiantes con lo aprendido en el aula de
clases?
La
educación bancaria versus la educación liberadora
Esto
le llevó a reflexionar y ver la educación como una banca, es decir, establece
una analogía entre la escuela y un banco que lleva un contrato entre el usuario
y la banca, sin intermediarios. Al igual que la educación se llevaba entre el
estudiante y el docente. Freire veía la escuela como un medio estancado donde
solo se almacenaba y guardaba información, al igual que un banco que guarda el
dinero. Por lo tanto, Freire expone un tema controversial que lo denominó la
educación bancaría.
Ocampo
(2014) nos da una importante reflexión acerca de la perspectiva de Freire de la
educación:
[…]
educar es la necesidad de crear una actitud crítica permanente. De ser capaces
de aprehender la realidad no en tanto una memorización de contenidos, sino al
contrario, de tomar conciencia de las características de la realidad de cada
individuo y que ello conlleve a una transformación. (p. 21)
Para
complementar, Palacios (1988) citado en Ocampo (2014) destaca que “el hombre
mientras más reflexiona sobre su realidad, sobre su situación concreta, más
plenamente consciente y comprometido, dispuesto a intervenir respecto a la
realidad para cambiarla […] educar no es someter, es concientizar (p, 23). Por
lo tanto, tomando las ideas de Freire y la interpretación de Ocampo tenemos
claro cuál es la concepción de educación para la pedagogía crítica. Tenemos el
punto de partida para proceder a pensar, reflexionar y concientizar.
En la
concepción bancaria de la educación, la relación educador-educando está mediada
por el acto narrativo de contenidos, es decir, es la relación discursiva del
narrador que habla y dicta, y el sujeto que escucha pasivamente. El sujeto que
narra es el que practica un discurso alejado de la realidad concreta del
educando, o en su defecto, un discurso fragmentario de la realidad, la única
función del sujeto que educa es la de “llenar” por medio de discursos
“verbalistas alienados y alienantes” a los educandos, cuya función es
pasiva-receptiva. (Freire, 2005, p. 77)
Por otra
parte, Cruz (2020)
En la
concepción bancaria de la educación, tanto el educador como el educando
establecen una relación poco productiva en el aula, pues el primero es
considerado como el sujeto que piensa, habla y sabe, en cambio el segundo el
que solo, escucha porque sabe poco o no sabe nada, únicamente se convierte en
un recipiente, en una vasija al cual hay que llenar con todos los depósitos
posibles, entre más depósitos realizados, más y mejor se afirma el docente,
entre más dócil y pasivo es su llenado, tanto mejor educando le convierte. (p.
198)
La
educación bancaria se asemeja a la educación espartana, que recibe su nombre
por ser una educación orientada hacia la instrucción y el mantenimiento del
estado. La educación espartana estaba caracteriza por su rigidez y por la
acción de receptor y obediencia, esta forma primitiva de educar marcó los
cimientos para la historia de la educación. Sin embargo, en la actualidad aún
sigue presente los rasgos más particulares de esta educación, pero por medio de
la pedagogía crítica de Freire tenemos un arma para enfrentarla y transformarla
a la idea de una educación liberadora.
Para
hablar de educación liberadora tenemos que mencionar las bases de este
movimiento que parte desde diferentes concepciones educativas, siendo la
primera la filosofía socrática, pasando con el pensamiento de Descartes en poner
en duda todo conocimiento, continuando con Lev Vigotsky
con su teoría del aprendizaje social y la concepción educativa de Rousseau, que
en su obra “Emilio, o de la Educación” plasmó su pensamiento político de
libertad para la educación, manifestando que el enseñar debe ser libre,
vinculando la naturaleza, y sin tener ningún tipo de restricciones.
Es
importante recurrir a los antecedentes históricos que marcaron el movimiento de
la escuela liberadora, y es aquí que en el año 1975 dos académicos españoles
Estanislao Pastor y José Mª Román Pastor marcaron el
camino y a los representantes de esta revolución. Pastor y Román (1975)
mencionan que este movimiento implicó un cambio a los dos sistemas predominante
en la fecha, un cambio en las potencias mundiales y en los países en vías de
desarrollo. Entre los pioneros y representantes de las potencias se encuentran
Paul Goodman (1911-1972), Everet Reimer
(1910-1998) e Ivan Illich (1926-2022), como
representantes de los países en desarrollo encontramos a Paulo Freire
(1921-1997) y Jesús Silva (1933-2011) estos autores revolucionaron el panorama
pedagógico del siglo XX y continúan hasta la actualidad. Sin embargo, esta
corriente no tiene los resultados esperados Igelmo
(2012) nos explica que:
La
crítica lanzada a las instituciones educativas modernas fue borrada del mapa.
El giro conservador que las potencias económicas realizaron al inicio de los
ochenta –como principales hitos del giro conservador de este tiempo pueden
destacarse las presidencias de Ronald Reagan en los Estados Unidos, Margaret Tatcher en Gran Bretaña o la elección de Karol Wojtyla como papa de la Iglesia católica– fue también
un elemento clave que explica el escaso impacto de las teorías de la
desescolarización una vez finalizada la década de los setenta. En consecuencia, a partir de los años ochenta, se comenzó a
calificar a los autores más representativos de la desescolarización de
intelectuales contrarios al progreso y el bienestar occidental; se les
etiquetó como místicos de una pedagogía ancestral imposible, conspiradores de
lo moderno, bohemios rencorosos o incomprendidos resentidos por la capacidad
innata de las sociedades capitalistas de reinventarse constantemente a partir
de cada periodo de crisis. (p. 39)
En la
actualidad, se pretende enseñar al ser humano, basando la educación curricular
en cuatro ejes: saber ser, saber hacer, saber conocer y saber vivir, todo con
el fin de que las escuelas dejen de formar personas “económicamente útiles”
para la sociedad, sino que se enfoquen en fortalecer a seres humanos
preocupados por el bienestar del otro, de la naturaleza, del arte, de la
música, del desarrollo sostenible, de la justicia e interculturalidad.
CONCLUSIONES
Para
concluir este artículo, reflexionamos los estragos que aún existen entre los
oprimidos y los opresores dentro de la Educación y nuestra sociedad. La
revolución de una educación liberadora y crítica nos ha tomada más de un siglo
y nos espera aun décadas para contemplar el ideal de educación de Paulo Freire.
Aunque en la actualidad la esclavitud ha sido abolida, aun se sigue manteniendo
las condiciones sociales que caracteriza al oprimido y las condiciones de poder
del opresor. En este caso, los oprimidos siguen siendo los estudiantes, los
educadores, el sistema educativo y la sociedad de condiciones socioeconómicas
baja y media que no tienen la oportunidad de acceder a una educación íntegra de
calidad y aún son adoctrinados por medio de la escuela para ser servidores.
Este
comportamiento de adoctrinamiento se evidencia principalmente en la educación
superior, aunque es gratuito. La mayoría de los estudiantes no llegan con un
perfil académico adecuado, para escoger una profesión que satisfaga su interés
y lleve a la práctica, lo que provoca que en la mayoría de los casos la
deserción universitaria o el acoplamiento del sistema obrero. Por otro lado, el
opresor se evidencia en el estado, con la inequidad económica y social que se
provee a la educación, creando sistemas y currículos ambiguos para replicar y
no para pensar, ni reflexionar o concientizar.
A su vez, no se presta atención a la correcta formación del docente
teniendo solo como objetivo que cumpla su trabajo de instruir más no de
enseñar.
También
es importante reflexionar e invitar a superar el concepto de la educación
bancaria. El docente es quien debe dar el primer paso, llegar al salón de clase
a alfabetizar desde la libertad de pensamiento y ser crítico de su propia
realidad. Hemos revisado que estos
pensamientos de Freire están constituidos con una base de fundamentos
filosóficos y aunque no se abordó de una manera teórica profunda, se invitó al
diálogo, a recordar y pensar estas acciones, corrientes y escuelas formativas
que están guiado la construcción de nuestra sociedad y en su tiempo la
transformarán.
Por
último, Freire destaca que enseñar es un acto de amor y por tal motivo debe ser
libre. Este acto parte del docente, que debe formarse como un guía, que inspire
y motive al estudiante. A su vez, el estudiante replique el ejemplo del docente
y se multiplique esta acción para aprender entre todos y para todos.
REFERENCIAS
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